Espinoza fue acusado de homicidio triplemente calificado y ordenan la preventiva por seis meses

A cinco días de que el cabo Luis Gabriel Nahuelcar fuera asesinado de un tiro en la cabeza en el barrio Peñi Trapún de Cutral Co, el Poder Judicial le formuló cargos por el crimen a José Luis Espinoza. El joven de 18 años, que estuvo prófugo 61 horas, fue acusado por el delito de homicidio triplemente agravado, lo que prevé una pena en expectativa de prisión perpetua. Además, quedó en prisión preventiva por seis meses, bajo el riesgo de fuga y de entorpecimiento.

Así se concretó este lune, en una audiencia realizada ayer, alrededor de las 13:30, a la que Espinoza ingresó con custodia policial y con un chaleco antibalas puesto.

En la sala, pudo reconocer algunos rostros conocidos, familiares. Otros, en cambio, eran efectivos policiales que acudieron a presenciar la formulación de cargos.

En ese contexto, el juez Mario Tomassi avaló el pedido de la fiscalía y acusó a Espinoza por homicidio triplemente agravado, por ser cometido contra un miembro de la fuerza policial en ejercicio de sus funciones, por el uso de arma de fuego y por la alevosía.

Además, el magistrado le dictó al acusado una prisión preventiva por el término de seis meses, bajo riesgos de fuga y entorpecimiento. La fiscal Marisa Czajka había requerido la medida cautelar por ocho meses.

“Se logró determinar que el autor material de este hecho es Espinoza, el cual empleando una carabina calibre 22 se posicionó en inmediaciones al portón de su vivienda y fijando el objetivo de manera precisa disparó contra el policía que se encontraba cumpliendo una función, con la clara intención de darle muerte”, describió la fiscal en la formulación de cargos.

La teoría del caso presentada por Czajka es que el hecho ocurrió el 1° de enero, entre las 8:30 y las 9:15, en calle Zapala del barrio Peñi Trapún, donde el personal policial se encontraba cubriendo tareas de bomberos voluntarios por un incendio en el sector.

En ese momento, un grupo de personas ubicadas a la altura de calle Buta Ranquil (frente a la casa de Espinoza), comenzaron a arrojarles piedras y botellas a los uniformados, los cuales hicieron disparos disuasivos.

“En pleno procedimiento, mientras el cabo Nahuelcar se encontraba de espalda a los agresores recibió de modo traicionero, un disparo de arma de fuego que atravesó el casco”, describió la fiscal.

Luego, Espinoza escapó por los techos y se descartó del arma utilizada, la cual fue hallada “como clavada” en la vivienda colindante. Se presume que podría ser la misma que su padre habría utilizado para concretar un homicidio en el que está sospechado.



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