La joven británica que se volvió viral por describir a los porteños: besos lavarropas, telos y juegos sexuales

Una joven británica que vive hace unos 10 años en Argentina se volvió viral por un hilo de tweets en los que cuenta cómo es vivir en el país.

Se trata de Vanessa Bell, quien participa en un proyecto llamado Creme de la Creme, con el que ofrece una exclusiva curaduría de tours urbanos, con recorridos fotográficos y algo de historia, además de escribir para algunos medios de comunicación.

Entre otros puntos, Vanessa destaca que la ciudad «nunca duerme», que hay escasez de vuelto, que hacer fila es el pasatiempo favorito de los argentinos y que las demostraciones de afecto son intensas.

A pocas horas de ser publicado, el hilo acumula más de 1.700 retweets y más de 10.500 me gusta.


El hilo completo acá:

1. Hace diez años me mudé a Buenos Aires desde el este de Londres y empecé a escribir un blog con con mis impresiones sobre la ciudad trabajando como profesora de inglés e intentando entender a los argentinos y a sus costumbres.

2. Buenos Aires le hace sombra a Nueva York. Realmente esta es la ciudad que nunca duerme. Llevo cansada 359 días.

3. Por alguna razón desconocida, los porteros de los edificios de departamentos «riegan» las veredas. El resultado es que las baldosas flojas son el enemigo número uno de los peatones salvo que alguien sea un fanático del agua sucia que salpica hasta las rodillas.

4. Los chicos argentinos dan besos como si sus lenguas fueran lavarropas puestos en ciclo de centrifugado rápido y los juegos sexuales previos son algo que necesitan guglear (a menos que una tenga suerte).

5. La escasez de monedas y de billetes de poco valor en esta ciudad resulta un misterio. Existen distintas leyendas urbanas y teorías conspirativas que especulan sobre este curioso hecho.

6. La mayoría de los kiosqueros y comerciantes preferirían sacarse un riñón que darte cambio de cien pesos cuando compraste algo de veinte.

7. Hacer cola es el pasatiempo oficial de los argentinos. La fila rápida no existe y la muerte por burocracia es algo frecuente.

8. No hay nada parecido a un almuerzo gratis. Prefiero pagar a medias.

9. Los hoteles sexuales (telos) son tan cursis como suenan. Las habitaciones tienen una pantalla LED que cuenta los minutos de intimidad, hay espejos desde las paredes hasta los techos, muebles kitsch, jacuzzis, habitaciones temáticas, juguetes sexuales a la venta y hasta algunos ofrecen tarjetas de fidelidad (no es un chiste). Se suele sentir como si estuvieras en una escenografía de una película pornográfica poco confiable de los setenta.

10. Las demostraciones públicas de afecto son totalmente aceptadas tanto en el asiento del subte, en el banco de una plaza o en un restaurante siempre ruidoso y amontonado.

11. Los porteños no saben nada de especias. Les mencionás la pimienta negra y huyen despavoridos.

12. Buenos Aires es el reino de la acelga, aunque reciba un trato injusto y cuando, en su encarnación final, termina siendo cocida, resulta un manto arrugado que dice ser una verdura.

13. No hay una explicación lógica para entender el precio de las cosas acá. Por lo que vale un litro de leche se puede viajar el equivalente de Londres a Brighton dos veces.

14. En cuanto a la moda en esta ciudad todo se trata de los viejos chochos. En estos días recibo mis consejos sobre estilo de octagenarios.

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