Producen hongos comestibles con residuos de la producción olivícola

El emprendimiento “Praderas Neuquinas” de Centenario, dedicado a la elaboración de aceite de oliva sumó una nueva unidad de negocios con la producción de hongos comestibles. El sustrato en el que se desarrolla este alimento está elaborado a partir de los residuos de la poda del olivar. Una experiencia sustentable, en la que el desperdicio de una actividad productiva se reutiliza para producir otro alimento.

Este desarrollo y las múltiples pruebas estuvieron a cargo de los profesionales del laboratorio de hongos comestibles de Neuquén, que es gestionado por el Centro PyME-ADENEU, organismo dependiente del Ministerio de Producción e Industria.

Cristian Starik, responsable del laboratorio destacó que “es la primera vez en la provincia y creemos que en el país, que se elabora sustrato a partir de los restos de poda del olivo”. En próximos ensayos se estudiará la incorporación del orujo residual proveniente del proceso de elaboración de aceite de oliva.

En los ensayos realizados en el laboratorio se observó que “el sustrato funciona muy bien sin necesidad de corregir ninguna característica, es decir, no hace falta agregar aditivos como fósforo y nitrógeno para corregir falencias nutricionales que pudiera poseer el sustrato”.

“Lo normal es que el sustrato tenga contaminaciones y otro punto interesante que detectamos del sustrato con residuos de la poda de olivos es que se contamina muy poco. Esto se debe a que tiene otros compuestos, por lo cual otros hongos contaminantes no pueden crecer” afirmó Starik.

En la región lo que se recomienda y abunda es la producción de gírgolas, una especie de hongo comestible que es de fácil cultivo. Además tiene menos probabilidades de contaminación, que consiste en el crecimiento de otros hongos que se alimentan del mismo sustrato, por lo cual hay un efecto directo en la productividad del hongo de valor comercial.

Las propiedades de este nuevo sustrato facilitarían la producción de shitakee, un hongo comestible de alto valor comercial por sus características gastronómicas, nutricionales y medicinales. “Generalmente no sugerimos su producción a emprendedores que recién se inician en la actividad porque este hongo es mucho más estricto en el control ambiental (de luz y humedad) y más susceptible a la contaminación, en comparación a las gírgolas” señaló Starik.

El proceso de elaboración del sustrato consiste en chipear las ramas y hojas y se embolsa. Luego se acondiciona el sustrato y se pasteuriza. La asistencia técnica brindada por Centro PyME-ADENEU a “Praderas Neuquinas” incluyó también el diseño de un pasteurizador y de la sala de fructificación y de incubación.

Desde “Praderas Neuquinas” no solo destacan la reutilización del residuo de la poda de los olivos sino también que adaptaron un tráiler térmico que estaba en desuso. Hace un par de años ya había realizado una experiencia de producción de gírgolas sobre troncos. En esta primera experiencia con sustrato están fructificando unas 300 bolsas y ya han cosechado varios kilos de hongos.

Cabe destacar también que el sustrato agotado, luego de que culmina la cosecha de los hongos, es materia orgánica de calidad que se pueda utilizar para el cultivo de olivo.

Quienes deseen conocer más sobre los servicios del laboratorio y realizar pedidos de inóculo para la producción de hongos comestibles pueden ingresar en www.laboratoriodehongos.com.ar. Desde 2007 este laboratorio cuenta con certificación de calidad bajo la Norma IRAM-ISO 9001.

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