Tras un nuevo fracaso, Boca cerró el año con la esperanza del cambio

El River de Gallardo, ese verdadero karma xeneize, terminó con el breve y fallido ciclo de Gustavo Alfaro, como antes lo había hecho con los de Guillermo Barros Schelotto y Rodolfo Arruabarrena. Pero esta vez las consecuencias fueron peores.

El mundo xeneize no digirió una nueva caída y ruidosa eliminación ante el eterno rival en las semifinales de la Copa Libertadores y ello derivó en la salida también del presidente Daniel Angelici, que perdió claramente por los resultados deportivos las recientes elecciones a manos de Jorge Amor Ameal, que apuntalado por la figura del gran ídolo Juan Román Riquelme experimentará su segundo ciclo como titular de la entidad e la Ribera.

También es incierto el futuro del gran ídolo Carlos Tevez y una certeza que algunos jugadores se irán y vendrán refuerzos de cartel como cada temporada.

A la sombra de River

Los dos grandes objetivos boquenses eran ganar la Libertadores y vengarse de la humillante derrota en Madrid ante River del año anterior. No pudo cumplir ninguna de esas metas y lo demás, si bien desde lo estadístico no fue tan malo, ya no importó. En las semifinales de la Libertadores sufrió el golpe más duro del 2019 al caer ante River en una serie muy cerrada.

La sensación es que resignó pretensiones con el planteo amarrete de la ida, donde la sacó barata con el 0-2 en el Monumental (ya se cuestionaba a Alfaro por el mezquino esquema del 0 a 0 en el mismo escenario por el torneo). El buen partido que realizó en la revancha, que ganó 1 a 0 con gol del venezolano Hurtado, no alcanzó y se despidió de manera dolorosa.

En la Superliga fue protagonista durante toda la temporada, liderando gran parte del certamen que se definirá en 2020, pero en las últimas fechas Argentinos Juniors aprovechó su bajón anímico y le arrebató la punta. No obstante, está a solo tres unidades y con muchas chances. Para redondear otro año opaco, el xeneize fue eliminado prematuramente de la Copa Argentina por Almagro, de la Primera Nacional por penales tras igualar 1 a 1 en los 90 reglamentarios. Boca así termina un año con más pena que gloria y espera técnico (ver aparte), tiempos mejores e ir por la séptima Libertadores de la mano de Román.

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