Una remada de once días para salvar el río Negro

Desde la asamblea autoconvocada Salvemos los Ríos apuntan a un único objetivo: dejar a las futuras generaciones una cuenca hídrica con las mismas condiciones de salud que tenía en la época de sus abuelos.

Con esa premisa, uno de sus integrantes recorrerá el río Negro de punta a punta para llevar una nota a la gobernadora de Río Negro, Arabela Carreras, y demandar que trabaje en conjunto con el gobierno neuquino en pos de la salud de los ríos de ambas provincias.

«Queremos poner en evidencia que es un problema interprovincial porque la cuenca es una sola y afecta a ambas provincias por igual», explicó Luis Arellano, que mañana partirá a las 6 en una travesía en solitario de todo el río Negro. «El año pasado lo hicimos por el Limay y este año queremos continuarlo por el río Negro, que es la continuación de la cuenca», detalló.

Arellano no ocultó la preocupación de la asamblea por los problemas ambientales que presenta la cuenca. A un informe que la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) presentó a mitad de año se suma una noticia reciente que habla de la inhabilitación de los balnearios de Allen por los niveles de contaminación que presentan las aguas en ese sector.

Desde 2010, en ambas provincias rigen leyes que exigen la creación de comisiones interparlamentarias que combatan la contaminación de los ríos. «Pero jamás se reunieron», se quejó el activista, que el 15 de este mes presentará una nota a la gobernación rionegrina ubicada en Viedma.

Desde la asamblea no establecieron contactos previos con los gobiernos antes de llevar los documentos. «Nunca nos recibió el gobernador Omar Gutiérrez y tampoco tuvimos contacto con Carreras, pero pensamos presentarnos y llevarle la nota», dijo.

Según aclaró, con el paso del tiempo han generado no solo conciencia entre los vecinos de Neuquén sino una labor más acertada de las autoridades. En ese contexto, destacó la decisión del Municipio neuquino de incorporar la frase de «vertido cero» en los contratos que firmará con el EPAS.

«Tenemos que dejar de pensar en el río como un receptáculo de nuestra basura», sostuvo el activista, y comentó que es necesario aunar esfuerzos y recursos económicos de ambas administraciones para luchar por la salud de esta cuenca hídrica, que es una de las más importantes del país.

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